Saltar al contenido
▷ Descargar libros gratis en pdf y epub 【2018】

La maldición del castillo – Teresa Medeiros

La maldición del castillo epub
Genero: Aventura

La maldición del castillo Sinopsis

Escocia, 1761. En la pequeña aldea de Ballybliss los lugareños están atemorizados. El señor y su heredero, los caballeros del castillo de Weycraig, han fallecido y en su lugar, el castillo ha sido tomado por un dragón temible que no cesa de hacerles peticiones. Solo les queda una solución: entregarle una joven virgen para saciar su sed de sangre joven. Sin embargo, la única mujer que queda virgen en la aldea es la rebelde Gwendolyne Wilder que ya ha cumplido los veinticinco. ¿Podrá Gwendolyne calmar la ira del dragón? ¿O caerá en las garras del héroe que se esconde detrás del disfraz del sanguinario monstruo?


Ficha técnica

Título: La maldición del castillo
Autores: Teresa Medeiros
Tamaño: 1.24MB
Nº de páginas: 690
Idioma: Español
OS: iOs, Android, Windows
Servidores: Google drive, 1Fichier, Zippyshare, y Onedrive


Descargar libro Gratis La maldición del castillo – Teresa Medeiros

Ahí está Gwennie, arriba de ese
árbol. ¡Y luego dicen que los cerdos no vuelan!
Chillonas carcajadas sacaron a Gwendolyn de
su ensoñación. Miró hacia abajo, vio el círculo de
niños riendo y empezó a erizársele la piel con un
muy conocido miedo. Tal vez si no se daba por
aludida de sus burlas, se marcharían.
-No sé para qué pierdes el tiempo ahí arriba,
cuando todas las bellotas están en el suelo -gritó
Ross, el fornido hijo del herrero, palmoteándose la
rodilla, muerto de risa.

-Ay, Ross, calla -rió Glynnis, la hermana de
doce años de Gwendolyn, cogiéndose de su brazo
y agitando sus rizos castaño rojizos-. Si dejas en
paz a esa pobre cría te dejaré robarme un beso
después.

La hermana de once años, Nessa, de cabellos
más dorados que rojizos, se cogió del otro brazo
de Ross torciendo el morro coquetamente.
-Guárdate tus labios para ti, muchacha. Ya me
ha prometido sus besos a mí.
-No os preocupéis, muchachas -dijo Ross,
apretándolas hasta hacerlas chillar-. Tengo besos
para todas. Aunque me costaría más besos de los
que tengo para bajar a esa hermana vuestra.
-¡Vete, Ross y déjame en paz! -gritó
Gwendolyn, sin poder contenerse.
-¿Y qué harás si no me voy? ¿Tirarte sobre mí?
Todos se desternillaron de risa, aunque
Glynnis y Nessa medio se taparon la boca para
disimularla.

-Habéis oído a la dama, dejadla en paz -dijo
una voz desconocida, por encima de las risas.
La voz de Bernard MacCullough era más suave
y profunda de lo que había imaginado Gwendolyn.
¡Y la llamó dama! Pero la maravilla ante eso dio
pronto paso a la humillación, al comprender que
é1 lo había oído todo. Mirando a través de las
ramas, lo único que veía de su defensor era la
coronilla de su cabeza y las brillantes puntas de
sus botas.
Ross se giró hacia el intruso.
-¿Y quién diablos eres tú para…?-La voz se le
perdió en un graznido, se puso rojo, luego blanco,
y fue a hincar una rodilla al pie del hijo de su jefe-
. N-no s-sabía que era usted, m-milord –
tartamudeó-·. P-perdóneme.

Bernard le cogió la camisa y lo puso de pie.
Ross era mucho más corpulento que Bernard, lo
sobrepasaba en bastantes kilos, pero tuvo que
estirar el cuello para mirarlo a los ojos.
-No soy tu señor todavía, pero lo seré algún
día -le dijo Bernard-. Y debo advertirte que jamás
olvido una injusticia hecha a uno de los míos.
Gwendolyn se mordió el labio para que dejara
de temblarle, sorprendida de que los insultos de
los muchachos no la hicieran llorar y en cambio la
amabilidad de é1 sí.
Ross tragó saliva.


Leer  en online dando clic abajo

 online


PDF


EPUB


Mas libros del mismo autor: