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Quédate en mi vida РMaria Ferrer Payeras

 

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Quédate en mi vida РMaria Ferrer Payeras

 

Capitulo 1 del libro

Ella se había echado a reír ante la salida seca del muchacho. Le había
ofrecido la mano y le había dicho:
‚ÄĒMi nombre es Margarita Sitjar, soy la encargada de personal de una casa
con un gran jardín y necesito un jardinero.
‚ÄĒNunca he trabajado de jardinero, pero estoy dispuesto a aprender ‚ÄĒhab√≠a
contestado √©l‚ÄĒ. Mi nombre es Lucky. ‚ÄĒY le hab√≠a estrechado la mano que
ella le ofrecía.

No se dio cuenta de que el chico medía casi dos metros hasta que se puso en
pie. Tuvo que dar un paso atr√°s para mirarlo a la cara de nuevo.
‚ÄĒ¬ŅSabes conducir?
‚ÄĒS√©.
‚ÄĒ¬°Pues vamos! ¬ŅPuedo preguntar de d√≥nde eres?
‚ÄĒPuede.
Margarita se había reído de nuevo. Lucky le gustó de inmediato. A pesar de
que él no había pronunciado más de media docena de palabras, supo que se
trataba de un hombre cabal, como hubiera dicho su padre.
‚ÄĒ¬ŅY me vas a contestar?
‚ÄĒ¬ŅImporta de d√≥nde vengo?
‚ÄĒA m√≠ no, en absoluto. Aunque no soy yo quien va a contratarte,
solamente voy a proponerte para el puesto. Si te aceptan, seré algo así como
una ¬ęencargada¬Ľ para ti.
‚ÄĒSoy nigeriano ‚ÄĒhab√≠a contestado escueto.
Desde ese d√≠a hab√≠a pasado casi un a√Īo. Margarita le hab√≠a ense√Īado todo
lo que necesitaba aprender sobre jardinería, y él había absorbido los
conocimientos como una esponja.
Era un hombre callado, que apenas intervenía en las conversaciones de los
demás miembros del personal; no obstante, se había ganado el respeto y la
admiración de todos. Resultó ser un trabajador incansable, no dudaba en
echar una mano a cualquiera de ellos en cuanto había finalizado sus tareas.
Nunca se quejaba, nunca se peleaba con nadie; lo que Margarita ordenaba era
ley para él. Y, por supuesto, ella se vanagloriaba para sí misma de haber
reconocido en él al diamante que en realidad era.
Nadie sabía cómo o cuándo había llegado a Mallorca, o si tenía familia en
su país. No parecía tener amigos ni conocidos.
Aunque a Margarita le había costado sudor y lágrimas, consiguió que
Lucky pudiera vivir en las dependencias de los empleados, que por otra parte
estaban vac√≠as desde hac√≠a a√Īos. La √ļnica que segu√≠a viviendo all√≠ era ella.
En esos momentos, agachado junto a las flores, parecía una pantera. El
color marrón oscuro de su piel se había vuelto negro, por la exposición
continua al sol, en las zonas que no cubrían la camiseta y el pantalón corto.
Sus movimientos fluidos eran los que le daban aquel aspecto felino. La
concentración absoluta que se veía reflejada en su cara hacía suponer que
había aprendido a amar su nuevo trabajo.
Levantó la cabeza y una sonrisa franca apareció en su rostro cuando vio que
Margarita se dirigía decidida hacia él.
‚ÄĒ¬°Ya tienes los papeles en regla! ‚ÄĒexclam√≥ la mujer levantando ambos
pu√Īos y sonriendo ampliamente.
Lucky se levantó con agilidad del suelo, se limpió la tierra de las manos en
la parte trasera del pantalón y abrió los brazos. Margarita se refugió en ellos
riendo y él le llenó la cabeza de besos.
‚ÄĒ¬°Madre m√≠a, estoy rodeada de besucones! ‚ÄĒdio un gritito, algo parecido
a la risa, pero con la voz cargada de l√°grimas.
‚ÄĒMargarita ‚ÄĒdijo √©l hablando contra su pelo‚ÄĒ, he conocido personas de
todos los tipos. Algunas incalificables, algunas muy buenas. T√ļ, de entre
todas, eres la que mejor me ha cuidado y la que más se ha preocupado por mí.
Si alg√ļn d√≠a puedo devolverte aunque sea una mil√©sima parte de tu ayuda,
correré para hacerlo. ¡Lo juro!
Ella volvió a reírse y se separó un poco de él para mirarlo a la cara. En su
gesto serio y sus ojos brillantes por un atisbo de l√°grimas, vio que no estaba
de broma.
‚ÄĒ¬°Venga, venga! ‚ÄĒdijo haciendo aspavientos con las manos‚ÄĒ. No es
momento para ponerse tr√°gicos, es momento de alegrarse. Voy a decirle a
Nicolás que nos preparé algo espectacular para cenar. Después podrás ir a
celebrarlo, te doy libre ma√Īana por la ma√Īana.

‚ÄĒYa veo que Lucky te gusta tanto como a las dem√°s chicas de la casa ‚ÄĒ
dijo a bocajarro, disimulando una sonrisa.
Lucía, que se asustó al oír la voz inesperada de su Tata, dio tal salto en la
hamaca que hizo que Margarita no tuviera más remedio que romper a reír.
‚ÄĒ¬°Tata! ‚ÄĒenfatiz√≥, alargando mucho la √ļltima a‚ÄĒ. Me has dado un susto
de muerte.


Ficha técnica

Título: Quédate en Mi Vida
Autores: Maria Ferrer Payeras
Publicado: abr 2018
Tama√Īo: 1.35MB
N¬ļ de p√°ginas:654

Idioma: >Espa√Īol

Formato: multiformato

OS: iOs, Android, Windows


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